Historias para entendernos
Holaa! Que tal tooodo?
Primero de todos, deciros que espero que os hayan gustado todas las entradas hasta ahora.
Hoy vamos con una similar, pero a la vez distinta y especial (como todas y cada una de ellas). Vamos a tocar un tema que a profes y a familias nos trae bastante de cabeza últimamente: la LOMLOE.
En los últimos años, la forma de entender la educación ha cambiado radicalmente. Antes, el objetivo era que los alumnos aprendiesen, memorizasen y repitiesen los contenidos. Ahora, se busca prácticamente lo contrario: el famoso aprendizaje basado en competencias. Es decir, que los alumnos se desarrollen y sean capaces de desenvolverse en la vida real. Pasando el contenido a un segundo (o incluso) tercer plano.
Esto ha generado, sigue generando y generará muchos debates: qué es lo mejor, quién debe encargarse, cómo se consigue… Son debates interminables, que incluso pudimos ver reflejados en clase, donde cada uno tenía una opinión distinta. Yo, sinceramente, creo que como todo en esta vida, tiene puntos buenos y puntos no tan buenos.
Mi objetivo con esta entrada no es analizar ni debatir todos los aspectos de esta ley. Obviamente, tenemos que ser críticos y cuestionarnos el porqué de las cosas. Por eso, os lanzo también esa reflexión para que sigáis dándole vueltas. Pero yo he decidido llevármelo un poco a mi terreno, a la esencia de este blog. Me considero una persona optimista, y he pensado: ya que vamos a tener que convivir con ella… ¿por qué no centrarnos también en lo positivo?
Durante muchísimos años, las emociones han tenido un papel muy privado. Todos hemos escuchado frases como “llorar es de niñas”, “hay que ser valiente” o “no te enfades”. Y si algo bueno veo de la LOMLOE es que busca acompañar este proceso y apuesta por el desarrollo integral del alumnado. Porque para poder relacionarnos con los demás, primero tenemos que entendernos a nosotros mismos. Esto es clave, porque como maestros no solo acompañamos a nuestros alumnos en su proceso de leer, escribir o contar. También les damos la mano en un proceso AÚN más importante: empezar a conocerse. Y esto comienza por algo que a nosotros puede parecernos muy sencillo, pero en realidad no lo es tanto: reconocer las emociones.
⭐ Antes de aprender a leer palabras, los niños están aprendiendo a leer lo que sienten.⭐
La conclusión que quiero dejaros con todo esto (además de los cuentos, que me parecen increíbles) es que, por mucho que estemos a favor o en contra de ciertas cosas, siempre podemos encontrar aspectos positivos. Mi objetivo no era posicionarme, sino animaros a ser críticos, pero sin perder de vista (NUNCA) lo que sí que aporta.
Woooww bea!!!! Me ha ENCANTADO este tipo de formato en tu entrada. Se nota lo que te implicas en superarte cada día y, en este caso, de "perder" esa vergüenza de grabarte, hablar en alto, etc. En cuanto al tema de la entrada me parece que es muy necesario hablar de las emociones y, sobre todo, desde que son pequeños, pues al final si no se trata desde ese entonces, cuando crecemos las dificultades nos acompañan de la mano. Además, que empieces con uno que, en un primer lugar, te ayuda a reconocer y explorar tus propias emociones para ya después ponerle nombre me parece que es totalmente coherente, porque es esencial que primero sepamos que es eso que estamos sintiendo. En general, tanto el formato como el tema me parecen increíbles!!!!
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